Hablando de Brian mientras tomamos un café con Jenna
El lunes quedé con Jenna para tomar un café, ansioso por compartir los últimos avances de mi silenciosa investigación. Mientras tomábamos una taza humeante, hablamos sobre el reciente comportamiento de Brian, y ella escuchó atentamente mientras yo relataba cada detalle inquietante. Cada observación añadía más peso a mis crecientes temores, y Jenna hizo preguntas punzantes que me empujaron a profundizar, ayudándome a conectar puntos en los que ni siquiera había reparado. Nuestra conversación me dejó sintiéndome un poco más fuerte, aunque la pesada incertidumbre aún persistía sobre mis hombros. Sabía que el camino que tenía por delante estaba lleno de decisiones difíciles que no podía evitar.

Hablar de Brian tomando un café con Jenna
Preguntando por la salud de Eleanor
Durante nuestra charla de café, Jenna sacó a colación la salud de Eleanor y se preguntó hasta qué punto Brian estaba realmente implicado en su cuidado. Su preocupación fue a la vez oportuna e inquietante, y me obligó a pensar de forma más crítica sobre las historias que me había estado contando. ¿Cuántas horas había pasado realmente al lado de su madre? Cuando repasé sus frecuentes ausencias y las crecientes discrepancias, me di cuenta de que sus afirmaciones podían desmentirse en un instante. ¿Era Eleanor una tapadera conveniente para ocultar algo mucho más siniestro? Decidí entonces averiguar más sobre su situación, decidida a respaldar mis sospechas con una verdad innegable.

Indagando sobre la salud de Eleanor

