La colección de zapatos de Rocky
De vuelta a casa, Rocky adquirió un hábito peculiar: cogía zapatos del pasillo y los llevaba uno a uno hasta la puerta principal. “¿Qué estás tramando, colega?” Me reía, recogiéndolos. Era como si se estuviera preparando para una gran aventura. “Planeando una escapada, ¿eh?” Bromeé, pero Rocky se limitó a jadear alegremente en respuesta. Sus travesuras aportaban una energía alegre a la casa, convirtiendo lo ordinario en una rutina animada y alegre.

Colección de zapatos de Rocky
Viaje al parque
Para levantar el ánimo de Rocky, le llevé a su parque favorito. “¿Reconoces este lugar?” Le pregunté mientras nos acercábamos. Levantó las orejas y agitó la cola con una excitación contagiosa, y fue alentador verle tan animado. Paseamos entre lugares conocidos y su entusiasmo era contagioso. Este parque siempre había sido especial para nosotros: un refugio seguro, un lugar donde restablecernos. En aquellos momentos, me sentí profundamente agradecida por las pequeñas alegrías que nos habían vuelto a unir.

Viaje al parque

