El peculiar patio de Paul
En el patio de Paul, las herramientas estaban esparcidas como en una zona de obras en miniatura. “Hola, Paul”, llamé, manteniendo la voz firme a pesar de la tensión. Salió, rascándose la cabeza con aire perplejo. “¿Estabas haciendo alguna reparación nocturna?” Le pregunté. “No -respondió despreocupadamente, encogiéndose de hombros-. No sé qué pasa” Su despreocupación contrastaba fuertemente con la postura inquebrantable de Rocky, cuyos ojos escrutaban la escena como si buscara verdades ocultas a plena vista.

El peculiar patio de Paul
Los ladridos de Rocky alertan
Los ladridos de Rocky estallaron, no contra Paul ni contra mí, sino contra unas sombras que parpadeaban al otro lado de la valla. “¿Por qué está tan alterado? Preguntó Paul, con la inquietud reflejada en la voz. Cada ladrido parecía hacerse eco de los informes del vecindario sobre objetos desaparecidos, tejiendo un patrón a partir del caos, un hilo que sólo Rocky podía rastrear, guiándonos a través de la enmarañada red de acontecimientos. La mujer de Paul salió, con el rostro marcado por la preocupación, percibiendo la extraña tensión que persistía en el aire nocturno.

Los ladridos de alerta de Rocky

