Llamando ansiosamente a la puerta
Al llegar sin avisar, mi corazón latía con fuerza mientras llamaba a la puerta, el familiar sonido resonaba con tensión como una exigencia de que se revelara la verdad. Sentí una mezcla de aprensión y frágil esperanza de encontrar allí a Brian con su madre, desentrañando por fin la fachada que había tejido. Cada segundo que pasaba agudizaba mi expectación, pero cuando sólo respondía el silencio, un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Algo no iba bien: la casa parecía inusualmente oscura e inmóvil.

Llamando ansiosamente a la puerta
Identificar una casa a oscuras
Mientras estaba fuera, no podía deshacerme de la inquietante sensación de que no había nadie en casa. Las persianas estaban cerradas, ocultando el interior a la vista y elevando mi ansiedad a nuevas cotas. Dudé, insegura de si llamar de nuevo o aceptar el silencio vacío, pero ni siquiera respondieron al timbre, lo que me dejó con la sensación de ser una intrusa no deseada. Mis instintos bullían de malestar: ¿Brian estaba realmente pasando tiempo con su madre, o había sido una treta para ocultar otra traición? Comprobé si tenía algún mensaje en el móvil, con un nudo dolorosamente apretado en el estómago.

Identificar un hogar en penumbra

