La intrigante historia de Sarah
Cuando le enseñé el pañuelo a Sarah, me asaltaron los recuerdos. “¡Ah, esa cosa vieja! Es mía”, se rió. Me explicó que, de vez en cuando, su perro había sido “tomado prestado” por desconocidos para hacer recados. “En aquel momento no le di mucha importancia”, se encogió de hombros, aunque una chispa de comprensión bailó en sus ojos. De repente, el comportamiento de Rocky empezó a tener sentido: su mundo se había cruzado con vidas y misterios desconocidos, dejándonos a todos ansiosos por descubrir la gran historia.

La intrigante historia de Sarah
Confusión y perturbación
Con tanto que procesar, decidí dar por terminado el día. Los descubrimientos de Rocky eran fascinantes, pero sin respuestas concretas, parecían piezas de un rompecabezas mucho mayor. “Tal vez empezar de cero mañana nos ayude”, reflexioné mientras lo observaba acomodarse perezosamente en su lugar favorito del sofá. Pero incluso cuando el día se desvanecía, persistían los disturbios en la ciudad, envolviendo la noche en un tangible manto de misterio.

Confusión y disturbios

