Un forastero generoso
“Por suerte”, continuó Marla, “un alma bondadosa lo vio merodeando por su porche y lo trajo aquí” Me invadió una oleada de gratitud hacia quienquiera que hubiera ayudado a Rocky; sin ellos, ¿quién sabía dónde estaría ahora? Asentí con la cabeza, sin dejar de mirarlo luchar con su viejo juguete masticable, rebosante de vida y energía. “Me alegro de que lo hicieran -dije sinceramente, dándome cuenta de que Rocky había encontrado un ángel de la guarda justo cuando más lo necesitaba.

Un forastero generoso
Un nuevo comienzo
Le di las gracias a Marla por todo y enganché la correa al collar de Rocky. “Es hora de volver a casa, Rocky”, dije, y mientras nos dirigíamos a la salida, me invadió un torbellino de emociones: alivio, alegría y un poco de ansiedad. En el fondo, sabía que necesitábamos tiempo. “Un nuevo comienzo para los dos”, añadí, decidida a recuperar los años perdidos. Rocky me miró con ojos llenos de confianza y esperanza, y juntos nos adentramos en nuestro nuevo comienzo.

Un nuevo comienzo

