Persona desconocida en el parque
Cuando entramos en el parque, los ladridos de Rocky se dispararon, apuntando a una figura sombría cerca de los árboles. La persona se fijó en nosotros, retrocedió rápidamente y desapareció tras el follaje. “¿Quién es?” Murmuré, desconcertada por su repentina retirada. Rocky se tensó contra la correa, deseoso de dar caza, y yo le insistí: “Venga, vamos a echar un vistazo”, con la curiosidad burbujeando en mi interior. Sin embargo, una voz cautelosa en mi mente me recordó que debía permanecer alerta, así que apreté el agarre, manteniendo a Rocky bajo control.

Desconocido en el parque
Una sensación de inquietud
Apreté con fuerza la correa mientras nos acercábamos con cautela al lugar por donde había desaparecido la figura. La determinación de Rocky era palpable, su nariz se movía con determinación. “¿Quién era? Murmuré, escudriñando la zona poco iluminada, con el corazón latiéndome ligeramente. Las sombras se extendían por el parque, confiriéndole una atmósfera inquietante. Rocky se quedó cerca, percibiendo la misma inquietud, y decidí: “Volvamos, amigo. Ya lo resolveremos”, prefiriendo por el momento la cautela a la confrontación.

Una sensación de malestar

