Intento de calmar a Rocky
Me arrodillé, intentando llegar hasta él, pero Rocky estaba demasiado inquieto, con los ojos desorbitados y la nariz olisqueando el aire como si buscara algo invisible. “¿Qué pasa, muchacho?” Le pregunté, pero ni siquiera me miró, mis palabras se las llevó el viento. “Eh, shhh, no pasa nada”, volví a intentarlo, poniéndole una mano suave en la espalda, pero él siguió paseándose, moviendo la cola con una energía nerviosa y agitada.

Intento de calmar a Rocky
Consejos útiles de Marla
Al ver a Rocky tan inquieto, Marla se acercó con una sonrisa amable. “Jason, quizá necesite un espacio más tranquilo para relajarse”, sugirió, con su voz calmada y tranquilizadora. Asentí, agradecido por la idea. “Tenemos una pequeña habitación donde puede tranquilizarse antes de que os vayáis a casa -me ofreció, y acepté, esperando que le ayudara. Con un suave empujón, guié a Rocky hacia la puerta, susurrándole: “Venga, chico, vamos a buscarte un poco de paz”, rezando para que el espacio tranquilo calmara su energía inquieta.

Consejos útiles de Marla

